lunes, 13 de agosto de 2018

La llegada de un posible aprendiz

Caminando por el mall Los Domínicos, me encuentro con un vendedor ambulante que vendía comida vegana que contenía cebolla. Unos espectros se manifestaron como una turgencia vegetal* entremedio de las cebollas, se dejaron inhalar por unos tipos para consumirlos y manifestarse como unos espectros.




* Se denomina turgencia a un mecanismo de reacción que genera una planta a nivel celular para activar su defensa ante factores externos; El llanto que provoca la cebolla, olores desagradables, como uno de cuantos ejemplos. 





Al ingresar al mall, tomaron de rehén al vendedor y lo amenazaron con matarlo hasta que pude llegar a una velocidad similar a la luz, golpeando a los tipos dejándolos a casi todos inconscientes menos a uno que se mantuvo de pie y me desafió.

-¿Acaso crees que soy débiles como los otros?.  - Me decía el espectro con voz desafiante.


Ni siquiera le tomé atención y sólo atiné con patear su cara con una fuerte patada circular que lo hice desvanecerse.

-Tome sus cosas y váyase de aquí señor.  - Le dije al vendedor ambulante.

El vendedor ambulante quedó impactado por mis técnicas y fue a esconderse entre medio del mall.
Limpiándome un poco la mugre que tenía en mi chaqueta nueva, se me acerca un niño que me dice:
-¡Maestro, es usted grandioso!, ¡Siempre quise ver un super héroe de verdad y finalmente mi sueño se hizo realidad!.




- ¡¿Quieres largarte niño entrometido?!. - Le hablé muy prepotente. En realidad nunca quise que me vieran niños.



Como que en realidad al niño jamás le importaron mis palabras, me seguía todo el camino.



- ¡Sea mi maestro!, ¡por favor!. - Me lo pedía insistentemente.
- ¡Te dije que NO!, ¡Lárgate de una buena vez!. - En realidad estaba mal anímicamente, debido a mi estrés económico.



El niño, como que me miraba con ojos llorosos, no paraba de mirarme. Pues me dio un poquito de pena, pues lo admito.



- Emm, ¿Sabes que?, en verdad lo siento, perdóname. Creeme que no fue mi intención hablarte así, lo siento. - Le decía disculpandome. Pues fui prepotente, lo reconocí en el momento.




El niño seguía mal y se amurró un poco.
- ¿Que quieres que haga?. ¡Pues ya me disculpé!. - Ya no sabía que hacer.
- ¡Enséñeme lo que sabe!. ¡Por favor! - Me insistía.
- Mmm, bueno está bien. - Le respondí desmotivado la verdad.








Después de un intenso dialogo que tuve con el niño, me dijo que su nombre es Leandro y sus padres nunca lo han escuchado como él ha querido y que todo lo que ha hecho lo ha conseguido por sus propios logros. Aunque debo admitir que tuve muchos sentimientos encontrados con él, decidí dejarle mi whatsapp con mi dirección exacta de mi hogar y estaríamos en contacto.
Finalmente llegué a mi hogar y me puse a investigar un bulbo chronométrico para una posible propagación.

Bulbo vegetal








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